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Cuando
miramos hacia el mundo del mañana y empezamos
a preguntar qué estructura deberá
asumir la fe de la humanidad y qué edificio
erigirá la capacidad de los conocedores
para albergar el espíritu religioso del
hombre, aparecen tres verdades fundamentales como
agregados necesarios al grupo de verdades reveladas:
1.
La demostrada existencia de una Jerarquía
espiritual cuyo propósito en la vida es
el bien de la humanidad. Los Miembros de la Jerarquía
son considerados Custodios del Plan divino y expresiones
del Amor de Dios.
2. El desarrollo de la Ciencia de Invocación
y Evocación como medio y método
de acercamiento a la divinidad, la cual derivará
de los antiguos hábitos de orar como lo
hacen las masas, y de la práctica de la
meditación desarrollada por místicos
y ocultistas. La plegaria y la meditación
son los pasos preliminares para esta ciencia emergente,
y lo que se llama vagamente “adoración”
es el esfuerzo grupal para establecer alguna forma
de acercamiento conjunto a la Jerarquía
espiritual, actuando bajo la guía y control
del Cristo y relacionado con el centro espiritual
más elevado, Shamballa, por intermedio
de los individuos más avanzados, así
como la humanidad está relacionada con
la Jerarquía, por las personas de mente
espiritual.
3. La comprensión de que los cielos estrellados,
el sistema solar y las esferas planetarias, son
todas manifestaciones de las grandes Vidas espirituales,
y que la interrelación entre estas Vidas
personificadas es tan real y efectiva, como lo
es la relación entre los miembros de la
familia humana.
La
Jerarquía espiritual del planeta, la habilidad
del género humano para entrar en contacto
con sus Miembros y trabajar en colaboración
con Ellos, y la existencia de otra Jerarquía
mayor de energías espirituales, de la cual
nuestra pequeña esfera planetaria forma
parte, constituyen las tres verdades sobre las
cuales podría basarse la futura religión
mundial.
(
La Exteriorización de la Jerarquía,
p. 346)
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“
El nuevo trabajo invocador será la nota
clave de la futura religión mundial, y
se dividirá en dos partes. Por un lado
existirá el trabajo invocador de las multitudes
preparadas por las personas espiritualmente orientadas
(que trabajan en las iglesias dentro de lo posible,
a las órdenes de un clero iluminado), a
fin de que acepten la realidad de las inminentes
energías espirituales dirigidas a través
del Cristo y Su Jerarquía espiritual, y
se preparen para formular su demanda de luz, liberación
y comprensión. Por otro lado existirá
además el hábil trabajo de invocación,
tal como lo practican quienes entrenaron sus mentes
por la correcta meditación, conocen el
empleo del sonido, de las fórmulas de la
invocación y pueden actuar conscientemente,
enfocando el clamor invocador de las masas, empleando
al mismo tiempo ciertas grandes fórmulas
verbales, que se darán más adelante
a la raza, así como fueron dados el Padre
Nuestro por Cristo, y la Gran Invocación
en este día y época”
(La
Exteriorización de la Jerarquía,
p. 348) |
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El
establecimiento de ciertos festivales importantes
en relación con la Luna, y en menor grado
con el zodíaco, reforzará el espíritu
de invocación con la resultante llegada
de las influencias evocadas. La verdad contenida
en toda invocación se basa en el poder
del pensamiento y particularmente en su naturaleza,
relación y aspectos telepáticos.
El pensamiento invocador unificado de las multitudes
y el pensamiento enfocado y dirigido del nuevo
grupo de servidores del mundo, constituirán
una corriente saliente de energía, la
cual llegará telepáticamente hasta
esos sensitivos Seres espirituales que responden
a tales impactos. Su evocada respuesta, emitida
como energía espiritual, llegará
a su vez hasta la humanidad, después
de haber sido reducida a energía mental,
y en esa forma dejará su correspondiente
impronta en la mente de los hombres, impartiéndoles
convicción, inspiración y revelación.
Esto ha ocurrido en toda la historia del desarrollo
espiritual del mundo y ese ha sido el procedimiento
adoptado al escribir las Escrituras del Mundo.
(La Exteriorización de la Jerarquía,
p. 349)
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Habrá
tres festivales principales cada año, concentrados
en tres meses consecutivos, que conducirán,
por lo tanto, a un prolongado esfuerzo espiritual
anual, afectando el resto del año:
1.
El Festival de Pascua. Es el Festival
del Cristo viviente resucitado, el Instructor
de hombres y el Guía de la Jerarquía
espiritual. Es la expresión del amor de
Dios. En ese día será reconocida
la Jerarquía espiritual que Él guía
y dirige, y se pondrá el énfasis
sobre la naturaleza del Amor de Dios. Este festival
será fijado anualmente de acuerdo a la
primera Luna llena de primavera, Aries (en el
hemisferio norte), constituyendo el gran Festival
Cristiano de Occidente.
2. El Festival de Wesak. Es el Festival
de Buda, el intermediario espiritual entre el
centro espiritual más elevado, Shamballa,
y la Jerarquía. Buda es la expresión
de la Sabiduría de Dios, la personificación
de la Luz y el indicador del propósito
divino. Será fijado anualmente de acuerdo
a la Luna llena de Tauro, así como sucede
actualmente, siendo el gran Festival de Oriente.
3. El Festival de Buena Voluntad. Será
el Festival del espíritu de la humanidad
– que aspira llegar a Dios, trata de adaptarse
a la voluntad divina y dedicarse a expresar rectas
relaciones humanas; será fijado anualmente
de acuerdo a la Luna llena de Géminis.
En ese día será reconocida la naturaleza
espiritual y divina de la humanidad. En este Festival,
el Cristo ha representado a la humanidad durante
dos mil años y ha permanecido entre la
Jerarquía y a la vista de Shamballa, como
el Hombre-Dios, el Conductor de Su pueblo y “el
Primogénito entre muchos hermanos”
(Ro. 8:29). Todos los años, el Cristo,
en esta fecha, ha repetido ante la Jerarquía,
el último Sermón del Buda. Por lo
tanto será un Festival de profunda invocación
y demanda; de decidida aspiración, a fin
de poder establecer la fraternidad y la unidad
humana y espiritual, representando el efecto que
produce en la consciencia humana el trabajo realizado
por el Buda y el Cristo.
Estos
tres Festivales se celebran ya en todo el mundo,
y si bien no están relacionados entre sí,
son parte del Acercamiento espiritual de la humanidad.
Se aproxima el momento en que los tres festivales
se celebrarán simultáneamente en
todo el mundo, gracias a lo cual se logrará
una gran unidad espiritual; los efectos de este
gran Acercamiento, tan cercano hoy, se estabilizarán
por la invocación unida de toda la humanidad
en el planeta.
(La
Exteriorización de la Jerarquía,
p. 350-351) |
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Los
restantes plenilunios constituirán festivales
menores y serán considerados de vital importancia.
Establecerán los atributos divinos en la
consciencia del hombre, en la misma forma que
los festivales mayores establecen los tres aspectos
divinos.
De esta manera, los doce festivales anuales constituirán
una revelación de la divinidad y proporcionarán
los medios para establecer relaciones, ante todo
durante tres meses con los tres grandes Centros
espirituales, las tres expresiones de la Trinidad
divina. Los festivales menores pondrán
de relieve la interrelación del Todo. Así,
la presentación de la divinidad saldrá
de lo individual y lo personal y pasará
al Propósito universal y divino, y así
se expresará plenamente la relación
del Todo con la parte y de la parte con el Todo.
La humanidad invocará, por lo tanto, el
poder espiritual del reino de Dios, la Jerarquía;
Ésta responderá y entonces se realizarán
los planes de Dios en la Tierra. La Jerarquía
invocará en una vuelta superior de la espiral,
al centro dual de la Voluntad de Dios, Shamballa,
Shangri-Lha, invocando así el Propósito
de Dios. La Voluntad de Dios será de este
modo complementada por el Amor y manifestada inteligentemente;
para esto la humanidad está preparada y
la Tierra espera.
(La
Exteriorización de la Jerarquía,
p.351)
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